Este fin de semana pasado estuve en la EstelCon Gondolin 2005, reunión anual de la STE (Sociedad Tolkien Española). Tengo ahí grandes amigos y me encantó verles de nuevo. Hubo ausencias, y no lo digo por la obvia, pero fue genial volver a juntarme con esta gente. Les quiero muchísimo, hemos compartido penas, alegrías, esperanzas, ilusiones, triunfos...
Pero me he dado cuenta de una cosa, que tal vez haya sido lo más importante de la EstelCon. Que aunque mi vida siga en pie, le falta un pilar. Y como no estoy de rebajas y de humor para mirar nuevos catálogos, cuanto menos debería apuntalar el edificio.
Se trata tan solo de tener objetivos que me ilusionen. Voy a probar con el rol en vivo, que hace como dos años que estoy intentando participar. Tal vez en verano me una a los freaks de la pesca submarina, no sé, tal vez un deporte nuevo... o sólo tiempo, para ver por dónde me lleva el camino.
La STE también es una gran opción. De hecho, ya tengo pensado cual podría ser la actuación de Vinyamar para el próximo festival de eruvision, e incluso tengo una ligera idea de un relato que me gustaría escribir.
Por otra parte, mi camino me lleva ahora de aquí para allá. Serán cerca de tres meses en EEUU, viaje al extranjero con mis padres, visitas a Madrid y a Logroño, y yo en el medio queriendo abarcarlo todo. Se ha levantado el ancla, la marea es fuerte y no sé a dónde voy a ir a parar. De momento, sostengo con fuerza el timón.
miércoles, septiembre 28, 2005
viernes, septiembre 16, 2005
Visita a la cueva de Vallojera
Al fin tengo las fotos. El fin de semana pasado hubo visita fugaz con mis padres al pueblo, con la excusa de visitar la cueva de Vallojera (hola papá, sé que has llegado aquí buscando Vallojera en Google). Una aventura, aunque sea una promesa de aventura siempre merece la pena vivirla.
Nuestro guía particular casi nos mata en el ascenso hasta llegar a la cueva, ya que tenía una pendiente brutal y él iba como quien tiene prisa para comprar el pan :S. La verdad es que aunque solo fueran tres cuartos de hora de subida, casi me quedo en el camino, pero bueno.
La entrada a la cueva era prometedora, jeje, una vez entramos en lo que parece un pequeño refugio para pastores, lo que te encuentras a la derecha es esto. ^^

Una vez dentro se puede disfrutar de la fauna local (muy monos los bichitos, ya que en la entrada había miles de millones de mosquitos, todos muy quietecitos y pegados a la pared, y con los que a buen seguro los murciélagos se daban festines a diario. Claro, que había más invitados al banquete, como unas arañas gigantes que no nos atacaron porque son seres pacíficos o algo. ^^. Pero había muchísimas shelobitas. Niños, tomad nota: Claustrofóbicos y aracnofóbicos, y bichifóbicos en general absténganse de entrar en cuevas no asfaltadas. :P


La cueva en sí era una sala enorme, desde la que se podía acceder a otros rincones o salitas (salas pequeñitas ^^, y muy cucas). Aún así, llevábamos las miguitas de pan, vamos, el rollo de cuerda para saber por dónde volver. En un par de zonas, para poder avanzar tuvimos que bajar o trepar por ayudándonos de cuerdas. Molaba un montón:

En las dos horas que estuvimos allí, tuvimos ocasión de ver rincones muy bonitos. Más que por lo que se ve en las fotos, la belleza de la cueva se reflejaba en las caras.


Pues eso. En el horizonte, un cumpleaños (qué cercano tengo el horizonte, eso es hoy :P), San Mateo en Oviedo, escribir un artículo y viajecito a Navarra el jueves para ir a la EstelCom, la reunión anual de la STE (Sociedad Tolkien Española). A ver si me da tiempo a hacerme un vestido para entonces que no me de mucha vergüenza enseñar. XDDDDD.
Nuestro guía particular casi nos mata en el ascenso hasta llegar a la cueva, ya que tenía una pendiente brutal y él iba como quien tiene prisa para comprar el pan :S. La verdad es que aunque solo fueran tres cuartos de hora de subida, casi me quedo en el camino, pero bueno.
La entrada a la cueva era prometedora, jeje, una vez entramos en lo que parece un pequeño refugio para pastores, lo que te encuentras a la derecha es esto. ^^

Una vez dentro se puede disfrutar de la fauna local (muy monos los bichitos, ya que en la entrada había miles de millones de mosquitos, todos muy quietecitos y pegados a la pared, y con los que a buen seguro los murciélagos se daban festines a diario. Claro, que había más invitados al banquete, como unas arañas gigantes que no nos atacaron porque son seres pacíficos o algo. ^^. Pero había muchísimas shelobitas. Niños, tomad nota: Claustrofóbicos y aracnofóbicos, y bichifóbicos en general absténganse de entrar en cuevas no asfaltadas. :P


La cueva en sí era una sala enorme, desde la que se podía acceder a otros rincones o salitas (salas pequeñitas ^^, y muy cucas). Aún así, llevábamos las miguitas de pan, vamos, el rollo de cuerda para saber por dónde volver. En un par de zonas, para poder avanzar tuvimos que bajar o trepar por ayudándonos de cuerdas. Molaba un montón:

En las dos horas que estuvimos allí, tuvimos ocasión de ver rincones muy bonitos. Más que por lo que se ve en las fotos, la belleza de la cueva se reflejaba en las caras.


Pues eso. En el horizonte, un cumpleaños (qué cercano tengo el horizonte, eso es hoy :P), San Mateo en Oviedo, escribir un artículo y viajecito a Navarra el jueves para ir a la EstelCom, la reunión anual de la STE (Sociedad Tolkien Española). A ver si me da tiempo a hacerme un vestido para entonces que no me de mucha vergüenza enseñar. XDDDDD.
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